¿Qué es la fisioterapia acuática?
La fisioterapia acuática, también conocida como hidroterapia, es un tipo de tratamiento que se realiza en el agua, normalmente en piscinas terapéuticas con agua templada. Esta modalidad aprovecha las propiedades del agua para que puedas hacer ejercicios que alivien el dolor, mejoren tu movilidad y fortalezcan tus músculos, sin dañar las articulaciones ni sobrecargar el cuerpo.
Es una técnica muy útil si tienes dolor, has pasado por una operación, una lesión o te cuesta hacer ejercicio en tierra firme.
¿Por qué el agua es tan beneficiosa?
El agua tiene propiedades que favorecen la recuperación:
- Reduce el peso corporal: Al sumergirte, tu cuerpo “pesa menos”, por lo que las articulaciones se descargan y los movimientos se hacen sin dolor.
- Permite empezar antes: Puedes comenzar a moverte incluso en etapas tempranas después de una lesión o cirugía, cuando aún no podrías hacerlo en tierra.
- Ofrece resistencia suave: Moverte en el agua exige esfuerzo, lo que ayuda a fortalecer los músculos sin necesidad de pesas ni riesgo de impacto.
- Mejora la circulación: La presión del agua ayuda a reducir la inflamación y mejora el retorno venoso.
- Agua templada que relaja: La temperatura entre 32 y 34 ºC favorece la relajación muscular, reduce la rigidez y alivia el dolor.
¿Qué beneficios tiene?
1. Recuperación más rápida y sin dolor
El entorno acuático te permite moverte sin forzar las zonas lesionadas. Esto te ayuda a empezar antes tu rehabilitación y con mayor comodidad.
2. Fortalece sin dañar
Puedes trabajar la fuerza muscular de forma progresiva, sin usar pesas ni máquinas, lo que evita lesiones.
3. Mejora el equilibrio y la coordinación
El agua obliga a activar músculos estabilizadores y mejora tu control del cuerpo, algo clave para prevenir caídas o recaídas.
4. Disminuye el dolor
El agua templada, la flotación y los movimientos suaves ayudan a reducir el dolor desde la primera sesión.
¿Para qué personas está indicada?
La fisioterapia acuática es segura y eficaz en muchos casos. Está especialmente recomendada si tienes:
- Dolor de espalda (lumbalgia, hernias)
- Artrosis (de rodilla, cadera, columna)
- Lesiones deportivas (esguinces, desgarros musculares)
- Cirugías recientes (prótesis, ligamentos, columna)
- Problemas neurológicos (ictus, Parkinson)
- Fibromialgia
- Sobrepeso con dolor en rodillas o tobillos
- Edad avanzada con dificultad para caminar
¿Cómo es una sesión?
Las sesiones se adaptan a cada persona, pero suelen incluir:
- Valoración de fisioterapia individualizada.
- Entrada progresiva al agua.
- Ejercicios guiados por un fisioterapeuta especializado.
- Trabajo de movilidad, fuerza, equilibrio y respiración.
- Duración aproximada de 30 a 45 minutos.
Ejemplo práctico:
Si te has operado de rodilla, puedes caminar dentro del agua desde las primeras semanas después de una correcta cicatrización de la herida, sin dolor ni riesgo. Luego se incluirán ejercicios para fortalecer, mejorar el equilibrio y recuperar la función total de la pierna.
¿Es segura?
En general, sí es muy segura. Pero hay algunas situaciones donde no está recomendada, como:
- Infecciones en la piel o heridas abiertas
- Infecciones activas o fiebre
- Problemas del corazón no controlados
- Incontinencia urinaria o fecal sin tratamiento
Antes de comenzar, el fisioterapeuta valorará tu caso para asegurarse de que la hidroterapia es adecuada para ti.
Conclusión
La fisioterapia acuática es una forma eficaz, segura y agradable de acelerar la recuperación sin dolor ni impacto. Gracias al entorno acuático, puedes comenzar a moverte mucho antes, ganar fuerza y confianza, reducir el dolor y volver a tus actividades diarias con mayor rapidez.
Consulta con tu fisioterapeuta de confianza si crees que este tratamiento puede ayudarte. Con un buen acompañamiento profesional, el agua puede convertirse en tu mejor aliada para recuperar tu bienestar.
Bibliografía y fuentes confiables
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- Rahmann, A.E. et al. (2009). Inpatient aquatic physiotherapy improves strength after total knee or hip replacement surgery. Archives of Physical Medicine and Rehabilitation, 90(5), 745-755.
- Cuesta-Vargas, A. et al. (2011). Physical therapy in chronic musculoskeletal conditions: A systematic review. Physical Therapy, 91(9), 1383–1395.
- Hall, J., & Brody, L. (2013). Ejercicio terapéutico: hacia la función. Editorial Lippincott.
