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Fascia toracolumbar: tratamiento en Deporgest basado en el movimiento

El tratamiento de la fascia toracolumbar debe entenderse como un proceso. En Deporgest combinamos terapia manual, tecnología, piscina y entrenamiento para recuperar la función.
Fisioterapeuta tratando el dolor lumbar y la fascia toracolumbar

El dolor lumbar es una de las patologías más frecuentes en consulta. En muchos casos, su origen está relacionado con la fascia toracolumbar, una estructura clave en la estabilidad y en la transmisión de fuerzas del cuerpo.

La evidencia actual muestra que no basta con tratar el tejido de forma aislada. Es necesario integrarlo en el movimiento. En Deporgest entendemos el tratamiento como un proceso progresivo y estructurado.

¿Qué es la fascia toracolumbar?

La fascia toracolumbar es una estructura de tejido conectivo que conecta el tronco con las extremidades. Tiene un papel fundamental en la estabilidad lumbar, el control postural y la transmisión de fuerzas entre el tren superior e inferior.

Desde el punto de vista científico, se ha demostrado que esta estructura participa activamente en la mecánica del movimiento y en la estabilidad de la columna (Willard et al., 2012). Además, en pacientes con dolor lumbar crónico se han observado alteraciones en su comportamiento, especialmente una disminución en el deslizamiento entre capas fasciales, lo que contribuye a la rigidez y al dolor persistente (Langevin et al., 2011). Para entender mejor qué ocurre cuando la fascia pierde su función normal, puedes leer ¿Qué pasa cuando la fascia se lesiona?

El error habitual: tratar solo el tejido

Uno de los errores más frecuentes es centrarse únicamente en técnicas pasivas. Aunque pueden mejorar el dolor a corto plazo, no resuelven el problema funcional. La evidencia respalda que la recuperación requiere ejercicio terapéutico y carga progresiva para reorganizar el sistema y mejorar la función a largo plazo (McGill, 2010; Hodges, 2019).

El enfoque Deporgest: un proceso

El tratamiento se basa en una progresión clara:

  1. Se mejora el estado del tejido mediante terapia manual, Indiba u otras herramientas, con el objetivo de recuperar movilidad y elasticidad.
  2. Se reintroduce el movimiento, trabajando el deslizamiento fascial y la coordinación.
  3. Se utiliza la piscina terapéutica para facilitar el movimiento sin carga, mejorar el control motor y recuperar la estabilidad. Puedes saber más sobre sus ventajas en nuestro artículo sobre fisioterapia acuática.
  4. Se pasa al entrenamiento en sala, donde el tejido se adapta a la carga mediante ejercicios de fuerza y movimientos funcionales, dentro de nuestro programa de readaptación deportiva funcional.

Conclusión

El tratamiento de la fascia toracolumbar no termina cuando desaparece el dolor. El objetivo es recuperar la función del tejido dentro del movimiento. En Deporgest combinamos terapia manual, tecnología, piscina y entrenamiento para conseguir una recuperación completa y duradera.

Contacta con nosotros y te diseñamos un programa personalizado según tu caso.

Bibliografía

  • Willard FH et al. (2012). The thoracolumbar fascia: anatomy and function. Journal of Anatomy.
  • Langevin HM et al. (2011). Reduced thoracolumbar fascia shear strain in chronic low back pain. Spine.
  • McGill S. (2010). Low Back Disorders.
  • Hodges PW. (2019). Core stability and motor control.
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