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Entrenar en otoño, siempre es buena idea

Otoño es una de las mejores estaciones para entrenar, tanto al aire libre como en recintos cerrados. Una de las grandes ventajas es que las temperaturas no son tan elevadas como en verano ni hace tanto frío como en invierno. A pesar de que los días se acortan por la reducción de horas de sol, el otoño acompaña e invita a practicar cualquier actividad física, y disfrutar de la naturaleza y de los colores que esta estación brinda.

Uno de los principales beneficios de entrenar a unas temperaturas más bajas y que la incidencia del sol sea menor, es el aumento de la resistencia a la actividad física. Por tanto, también se puede aumentar la intensidad de la práctica deportiva sin caer en los problemas asociados a una hipertermia corporal por altas temperaturas. Además, al bajar los grados en el termómetro, junto a un cambio en el tiempo con un aumento de lluvias y viento, el ambiente se limpia, con lo cual, el organismo se ve beneficiado al respirar un aire mucho más limpio y puro.

Pero hay que tener cuidado y a pesar de no hacer tanto calor, sigue siendo muy importante beber agua porque hay que mantener el cuerpo hidratado. La práctica de ejercicio conlleva un aumento de la sudoración y cuando no se repone el líquido perdido, se puede sufrir graves consecuencias, no solo en el rendimiento físico sino para la salud.

En cuanto a los lugares más idóneos para practicar deporte en esta época del año, dependerá de las preferencias de cada uno. Bien es cierto, que cualquier actividad física acompañada de sesiones de gimnasio, supondrá un aumento de fuerza en el individuo y esto incidirá directamente en una mejora en su rendimiento cuando se realicen actividades outdoor como correr, senderismo, etc.