La fisioterapia acuática utiliza los beneficios del agua con efectos terapéuticos sobre las personas lesionadas.
Fisioterapia
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Beneficios de la fisioterapia acuática

La fisioterapia acuática utiliza los beneficios del agua con efectos terapéuticos sobre las personas lesionadas.

Cuando se produce, el agua es el medio que va a permitir trabajar con el paciente a lo largo de todo el proceso de recuperación, en estrecha colaboración con fisioterapeutas, readaptadores y preparadores físicos. Este tipo de terapia debe ser diseñada por un fisioterapeuta adecuadamente cualificado y llevada a cabo por personal debidamente capacitado.

El agua aporta múltiples beneficios al cuerpo tras una lesión en sus diferentes fases:

1.- Prevención: Consiste en usar el agua como medio alternativo de entrenamiento para el deportista no lesionado, bien porque se encuentra fatigado o con sobrecarga en una larga temporada deportiva, o porque exista riesgo de lesión. Beneficios:

– Busca nuevos estímulos y nuevas formas de motivar al deportista, de mantenerlo en alerta.

– Es más interesante continuar el entrenamiento de este modo, que detener totalmente la actividad del deportista o exponerlo a una lesión.

2.- Fase aguda: En lesiones que requieren de cirugía, se inicia de manera precoz el tratamiento terapéutico, en cuanto la cicatriz lo permita, esté cerrada y no existan riesgos de infección. Beneficios:

– Gracias a la presión hidrostática y al efecto de ingravidez, el ROM (movimiento) articular es facilitado de una manera activa/pasiva.

– Permite iniciar de manera progresiva la tonificación muscular en todos los planos que se requiera.

– El miembro afectado recibe, en el medio acuático, estímulos en sus receptores sensoriales, aumentando el sistema propioceptivo y el componente neuromuscular de manera temprana.

– La flotabilidad nos permite iniciar la carga y/o impacto articular de manera más progresiva y temprana.

– El efecto tisular de la temperatura del agua y de la presión hidrostática, nos ayuda a reducir el proceso inflamatorio, así como a mejorar el sistema circulatorio.

3.- Fase intermedia:

– La resistencia mecánica del agua nos ayuda en función del ángulo, velocidad de movimiento y base de resistencia, permitiendo aumentar la intensidad del ejercicio de fuerza.

– Por la inestabilidad que crean las corrientes subacuáticas, se ayuda a la activación de la musculatura estabilizadora (ya sea zona media o a nivel postural).

– La ingravidez reduce el peso aparente, y en consecuencia los picos de impacto, por lo que, una vez se realice una marcha correcta y estable, se podría iniciar la actividad deportiva de manera prematura.

– Se utiliza el medio acuático como entrenamiento y acondicionamiento físico.

4.- Fase final: En esta fase, las propiedades del agua nos ayudan a realizar las mismas estrategias que en un proceso de planificación orientado a la prevención de lesiones. Beneficios:

– Reducción de los factores de riesgo.

– Recuperación de esfuerzos.

– Objetivos terapéuticos de flexibilidad y ROM articular.